Posiblemente tu adorable retoño ya te habrá puesto al día de las consolas que tienen sus amigos, lo que te da una pista bastante sólida de hacia dónde deberías encauzar tus pasos, pero no siempre es bueno guiarse por las decisiones que han tomado otros. Cada familia es diferente y cada niño es un mundo.

Dos chicas juegan al Pac Man en un salón recreativo de Nueva York, en 1982.Dos chicas juegan al Pac Man en un salón recreativo de Nueva York, en 1982. GETTY

Tres consolas buscan captar la atención de tu retoño (y la de Papá Noel y los Reyes Magos) esta Navidad: Playstation 4Xbox One y Nintendo Switch. Con la presunta autoridad que me otorga el tener las tres máquinas en el salón, además de dos niños de ocho y cuatro años, aquí dejo algunas pistas para ayudar a los papás más despistados a terminar de decantarse por alguna de ellas, o bien optar por desempolvar el Cluedo y el ¿Quién es quién? y a otra cosa mariposa.

Playstation 4

Confesiones de un padre ‘gamer’: ¿Qué consola compro a mi hijo?

La Playstation 4 es una máquina que apela a los adolescentes y, sobre todo, a los millennials con nómina. Quizá por ello ha acabado entrando en muchos hogares con padres gamers que no renuncian a su hobby pese a la paternidad.

A favor:

– Un precio ajustado: Con cuatro años a sus espaldas, la consola puede adquirirse en packs con algún juego por poco más de 300 euros. Uno muy recomendable es el que incorpora Minecraft, el universo pixelado de infinitas construcciones que ha sido un fenómeno mundial durante los últimos seis años. Los chavales podrán dar rienda suelta a su creatividad e imaginación y construir un castillo con foso donde protegerse de innumerables monstruos cuando cae la noche.

Confesiones de un padre ‘gamer’: ¿Qué consola compro a mi hijo?

Juegos exclusivos: Solo en PS4 podrás embarcarte en la epopeya de Ratchet and Clank, un juego de acción con ambientación futurista protagonizado por un simpático cruce de humanoide y felino (Ratchet) que, junto a su inseparable robot (Clank), recorrerá planetas de colores chillones con gráficos que no tienen nada que envidiar a cualquier película de Pixar. También podrás verter una lagrimita al redescubrir con tu hijo los tres episodios de Crash Bandicoot, un plataformas de la vieja escuela (con una dificultad endiablada) que 20 años después ha sido reeditado con gráficos en alta definición.

Una tienda virtual con constantes ofertas. Los juegos suelen costar 60 euros pero si tenemos paciencia a los dos o tres meses habrán bajado drásticamente. Un consejo para los padres ansiosos de construir una gran videoteca: con los pequeños es mejor centrarse y no abrir mil frentes a la vez. Tienden a desorientarse y acaban perdiendo el interés.

En contra:

– Difícil acceso para los más pequeños: Pese a tener una interfaz intuitiva ésta supone un boscoso laberinto para un niño menor de 10 años. Siempre necesitará del auxilio de un adulto para guiarse por los menús.

– Complejidad narrativa. Incluso las propuestas a priori más inocentes suelen requerir de una destreza con el mando que puede generar la frustración de los más pequeños de la casa. La narrativa de muchos juegos modernos se construye a través de capas argumentales que se solapan a lo largo de la historia, lo que provoca la pérdida de atención por parte de los críos.

– No es un juguete y tampoco lo parece. Su aspecto high tech puede desanimarte si lo que buscas es una consola para que la usen principalmente tus hijos.

Confesiones de un padre ‘gamer’: ¿Qué consola compro a mi hijo?

¡Cuidado con los ‘trols’ y los ‘niños rata’!. Si estás dispuesto a adentrarte en las fangosas aguas del juego en red, algo que yo no recomendaría con niños pequeños, y desde luego nunca dejándolos solos, siempre encontrarás gente con quien jugar. Eso sí, con tu chaval evita los títulos con sobrepoblación, donde trols y niños rata (usuarios de todas las edades pero generalmente adolescentes solos en casa que chillan, ponen la música a todo volumen y en general llevan a cabo conductas ofensivas) acaparan el discurso y acaban por arruinar la diversión.

– Dos consolas distintas: En un intento de acercarse a la potencia de un PC, Sony decidió hace un año lanzar la Playstation 4 Pro, que además de costar 100 euros más que el modelo original solo mejora el rendimiento de algunos juegos si tienes un televisor que reproduzca imágenes en resolución 4K. No compensa dar el salto, ellos apenas lo percibirán.

Phil Spencer presenta la Xbox One X.
Phil Spencer presenta la Xbox One X.

Xbox One

La Xbox One siempre ha estado a la sombra de PS4 por carecer de tantos títulos exclusivos. Es el gran déficit de una consola que por lo demás se asemeja mucho a su rival de Sony. Comparte la mayoría de virtudes y defectos.

A favor

La retrocompatiblidad o el valor de lo antiguo. En un negocio como el del videojuego, en el que lo que salió anteayer ya se considera caduco, el empeño de Microsoft en hacer que su consola pueda correr juegos de sus antecesoras es digno de elogio. Esta característica la convierte además en una pieza de coleccionismo para los amantes de lo retro. Y aunque tú no lo seas, te permitirá recorrer de la mano de tu vástago la increíble evolución del videojuego en los últimos 15 años al tiempo que accederéis a joyas casi olvidadas del catálogo de la Xbox original y la 360.

Confesiones de un padre ‘gamer’: ¿Qué consola compro a mi hijo?

– Forza, Halo y Gears of War. La triada exclusiva de Microsoft empieza a mostrar sus primeras arrugas pero todavía saca pecho. Si tu hijo es un loco de la velocidad y su cuarto está empapelado con pósters de ferraris, porches y lamborghinis no hay nada que le pueda hacer más feliz que entregarse a la séptima entrega de Forza, el rey absoluto de los simuladores de conducción en consola. También existe una versión aún más accesible para los pequeños: Forza Horizon 3, que con un plantel similar de coches tiene un estilo de conducción más desenfadado. Las aventuras interestelares de Halo y el mundo postapocalíptico de Gears of War solo están recomendados si tu chaval ya ha entrado en esa edad en la que te responden con monosílabos y les da vergüenza que sus amigos le vean contigo.

– El mando. Poco importa que tu hijo tenga las manos de un hobbit o las de un yeti. El controlador de la consola de Microsoft tiene el diseño más ergonómico de todos. Sus gatillos y la distribución de botones y palancas hacen que la experiencia sea más inmersiva y el control muy preciso.

En contra

Y ahora, la consola más potente del mundo Microsoft acaba de lanzar al mercado la Xbox One X, un torbellino de potencia bruta para seducir a los hardcore gamers, es decir, a los más jugones. Nacida para rivalizar con la PS4 Pro, la mejora tecnológica, aun siendo notable, tampoco en este caso merece la pena.

Pocos títulos exclusivos. Es el gran lastre de Microsoft esta generación. Grandes producciones canceladas (el ambicioso Scalebound, de Platinum Games, ha sido el caso más sonado) y pocos proyectos en ciernes han generado la desconfianza hacia la marca de muchos jugadores. En el horizonte se atisba la llegada de Sea of Thieves, un prometedor juego de piratas ideal para consumir en familia pero aun sin fecha.

Confesiones de un padre ‘gamer’: ¿Qué consola compro a mi hijo?

Nintendo Switch

Nadie daba un duro por ella cuando se anunció, pero está rompiendo todos los récords. Es, sin duda, la sensación del año. Incluida por la revista Timeentre los 25 inventos del 2017, la consola es un oscuro objeto de deseo para media humanidad. También, y especialmente, para los niños.

A favor:

Zelda y Mario. Estas dos sagas son a los videojuegos lo que Lennon y McCartney a la música pop: una cima difícil de superar. Las fábulas más icónicas de la factoría Nintendo no envejecen pese a llevar 30 años siendo un referente para todas las generaciones. The Legend of Zelda: Breath of The Wildposiblemente acabe siendo el mejor juego del año. Su vasto mundo por explorar y su meticulosa atención al detalle lo convierten en un deleite para los sentidos. Yo he sido testigo de cómo mi hijo mayor deambulaba con Link, el protagonista, por las praderas de Hyrule, escalando profundas gargantas, subiéndose a la copa de los árboles, prendiendo fuego a una rama en una hoguera y, en definitiva, experimentando con todo el entorno. Magia en estado puro.

Confesiones de un padre ‘gamer’: ¿Qué consola compro a mi hijo?

Super Mario Odyssey es la otra cara de la moneda. Un mario diferente a los de nuestra infancia pero igual de gozoso. Con multitud de secretos, está pensado para ser rejugado hasta dar con las 999 lunas que esconden sus 17 reinos. La última aventura del fontanero es un viaje a través de todas las mecánicas que le han hecho grande. Un clásico moderno.

– Mario Kart 8 deluxe. Si te decantas por una Switch es obligatorio que al menos pruebes una partida a dobles con tu hijo a la última entrega del incombustible Mario Kart. Es un espectáculo.

Confesiones de un padre ‘gamer’: ¿Qué consola compro a mi hijo?

Un concepto de juego innovador y a la vez clásico. La Switch es una consola híbrida. Se conecta a la televisión pero su verdadero carisma irrumpe en su modo portátil. En cuestión de segundos podrás apagar la tele y continuar la partida en el autobús, en la cama o en el coche de camino a un día en el campo con la familia. La posibilidad de jugar a la mayoría de juegos a dobles separando sus mandos joy-con de la pantalla la conecta directamente con los tiempos en los que no había Internet y las pachangas en casa de los amigos eran la cumbre de la diversión. Ahora cambiarás las cervezas por zumos y a los amigos por tu hijo, pero la experiencia será igual, si no más, plena.

– El nuevo hogar de los juegos indie. La Nintendo Shop a la que accedes conectando la consola a Internet está llena de títulos de estudios pequeños que se han ganado un lugar en el corazón del aficionado gracias a su diversión directa y sin complejos. Rocket League, Stardew Valley, Axiom Verge o Wonder Boy: The Dragon’s Trap son algunos de los imprescindibles.

– Una suscripción online económica: Sí, jugar partidas multijugador en consola cuesta dinero. PS4 y Xbox One ofrecen una suscripción por 50-60 euros al año a cambio de varios juegos mensuales de regalo. Nintendo lanzará su servicio en 2018 aunque todavía no ha concretado la fecha exacta. Costará 20 euros anuales y a cambio tendremos acceso a clásicos pixelados como Super Mario Bros. 3, Balloon Fight y Dr. Mario. Un festín retro para los más pequeños.

En contra

Confesiones de un padre ‘gamer’: ¿Qué consola compro a mi hijo?

– Un lanzamiento errático. Hasta otoño era más difícil conseguir una Switch que atisbar al monstruo del lago Ness en Escocia. Eso disparó la ansiedad por hacerse con ella y a la vez provocó el enfado de buena parte de la comunidad de jugadores.

– Poca capacidad de almacenamiento y escasa potencia. En cuanto tu hijo guarde varias partidas o se descargue algún juego de la Nintendo Shop verás que se queda sin apenas espacio libre. A los 330 euros de la consola, tendrás que sumarle otros 20 o 30 más de una tarjeta micro SD que os permita ampliar horizontes.

– Escaso apoyo de las grandes productoras. Los llamados juegos triple AAA (con inversiones millonarias en su desarrollo) han dado esquinazo, por el momento, a Switch. Desde el punto de vista empresarial tiene su lógica: la necesidad de rehacer el juego para adaptarlo a las capacidades gráficas más modestas de la consola supone un elevado coste y a los grandes estudios no les salen las cuentas. Si la consola sigue al ritmo de ventas actual, quizá muchos se replanteen esa estrategia.

– La consola más delicada de Nintendo. Olvídate de la GameBoy de tu infancia, que era un ladrillo a prueba de golpes y caídas. La Switch es una consola sorprendentemente frágil, por lo que se hace obligatorio adquirir una funda para proteger su enorme pantalla de rayones indeseados y unos protectores de silicona para sus endebles mandos. Más aún con niños de por medio.

Al margen de cual sea tu elección es muy importante saber cuánto tiempo quieres que tu hijo dedique a este magnífico entretenimiento. Teniendo en cuenta que los especialistas suelen recomendar una exposición máxima de entre 2 y 4 horas a la semana, piensa que el tiempo que le dediquen a la consola deberían de restarlo del móvil o la tableta.

Y otra regla de oro: siempre es mejor jugar con ellos que dejarles que lo hagan solos. Y lo dice un padre que pasó largas sesiones en solitario a manos de su añorado Spectrum. Pero eso no significa que quiera lo mismo para mis hijos. Jugar en equipo fomenta, y mucho, la comunicación. Y cuando aparece el desolador mensaje de Game Over al final de la partida también les ayuda a aprender que en la vida a veces se gana y otras, se pierde. Eso sí, prepárate para que tu hijo se mofe de ti al menor tropiezo durante el juego. No tienen piedad.

Fuente.

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