Son Carlos Slim de Grupo Carso, Ricardo Salinas Pliego de Grupo Salinas y Miguel Rincón Arredondo de Biopappel, algunos de los nombres que sobresalen cuando hablamos de los “hombres de negocios” con los que más se ha relacionado el presidente Andrés Manuel López Obrador en sus casi dos años de gobierno.

Lo anterior a pesar de que el discurso del mandatario –desde su candidatura presidencial — se ha caracterizado por criticar a diversas empresas nacionales y multinacionales por formar parte de la “mafia del poder”; esta retórica le hizo ganar la mayoría del voto popular, en gran medida, por su promesa de tratar de corregir los vicios entre el empresariado y los distintos niveles de gobierno.

En lo que va de su sexenio, el presidente ha mantenido “encontronazos” con algunos  grupos empresariales como el Consejo Coordinador Empresarial, que dirige Carlos Salazar Lomelín, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) bajo la batuta de Gustavo A. De Hoyos Walther, la industria farmacéutica y otras empresas de consumo como la cervecera Constellation Brands, por mencionar algunas.

Sin embargo, el fin de semana presumió este fin de semana a través de sus redes sociales que su gobierno tiene una buena relación con la iniciativa privada.

“Estamos a favor de los hombres de negocio y de las ganancias razonables; estamos en contra de la corrupción”, declaró el mandatario en un video publicado en su cuenta de Twitter.

Está buena relación ha sido solo con un grupo reducido de empresarios que han trascendido por los contratos de adjudicación directa o alianzas.

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