Softtek y el modelo «Nearshore»: Blanca Treviño revolucionó la exportación de tecnología en México

La historia económica reciente de México no se puede entender sin el concepto de «Nearshore», un modelo de negocio que ha permitido a las empresas mexicanas dar servicios tecnológicos a Estados Unidos con la ventaja de la proximidad geográfica y cultural. La arquitecta de esta estrategia es Blanca Treviño, la empresaria regiomontana que logró posicionar a Softtek como el referente indiscutible de servicios de TI en América Latina y un competidor feroz frente a los gigantes de la India.

La apuesta por la proximidad y el talento Cuando Blanca Treviño fundó Softtek en 1982, el panorama era muy distinto. Sin embargo, su visión fue clara: México tenía el talento necesario para competir globalmente. Al implementar el modelo nearshore, Treviño ofreció a las corporaciones estadounidenses una alternativa eficiente frente al offshore tradicional de Asia. Esta visión estratégica no solo benefició a su empresa, sino que abrió la puerta para que todo un sector industrial en México se desarrollara, convirtiendo al país en un centro neurálgico de exportación de servicios digitales y software.

Innovación frente a los retos del 2026 En la actualidad, bajo el liderazgo de Treviño, Softtek se encuentra en una fase de transformación hacia la era de la Inteligencia Artificial generativa. La empresa ha dejado de ser una proveedora de soporte básico para convertirse en un aliado estratégico que ayuda a las organizaciones a navegar la transformación digital. La capacidad de Blanca para reinventar el modelo de negocio de su compañía ante cada cambio tecnológico es lo que le ha permitido mantener su relevancia durante más de cuatro décadas en un mercado que castiga severamente la obsolescencia.

Un impacto que trasciende los números Más allá de las cifras de facturación y la expansión internacional, el impacto de Blanca Treviño reside en el cambio de narrativa sobre México. Gracias a su trabajo, el país ya no es visto únicamente como un centro de ensamblaje, sino como una cuna de consultores, programadores y estrategas digitales. Su labor en consejos de administración globales y su participación en la toma de decisiones económicas del país la consolidan como una de las figuras más influyentes del siglo XXI en México. La tecnología mexicana tiene un rostro global, y ese rostro es el de una regiomontana que se atrevió a pensar en grande.

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