El robo de motocicletas se ha convertido en una de las principales alertas de seguridad en zonas urbanas del país, al dejar de ser únicamente un delito patrimonial para vincularse con actividades delictivas de alto impacto, de acuerdo con reportes de inteligencia citados por Grupo Milenio.

Datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) indican que este delito ha registrado un crecimiento sostenido durante la última década. La facilidad de movilidad, el bajo costo y la rápida huida que permiten las motocicletas han provocado que sean utilizadas de manera recurrente en la comisión de asaltos, ejecuciones y otros delitos violentos en entornos urbanos.

Especialistas señalan que el fenómeno tiene un fuerte componente social. El aumento del parque vehicular de motocicletas, muchas veces sin registro formal, dificulta su rastreo y recuperación. A ello se suma la existencia de mercados ilegales donde las unidades robadas son almacenadas o desmanteladas para su venta en partes.

Autoridades federales han advertido que la prevención debe ir más allá de los operativos policiales e incluir acciones de regularización vehicular, control de puntos de venta y campañas de concientización dirigidas a los usuarios. El robo de motocicletas se perfila así como un problema urbano complejo que requiere atención integral.