El peso mexicano experimentó en septiembre de 2026 su mayor pérdida mensual desde junio de 2024, cerrando el mes con un tipo de cambio de $18.07 por dólar.
Este revés representa una caída aproximada del 6%, lo que ha generado preocupación entre analistas económicos sobre la estabilidad de la moneda nacional.
La situación se da en un contexto donde diversas variables económicas están influyendo en el mercado cambiario, y el comportamiento del dólar sigue siendo un factor determinante.
La devaluación del peso es relevante no solo por su impacto en el comercio internacional, sino también por las posibles repercusiones en la inflación y el costo de vida en el país.
Los especialistas sugieren que este movimiento podría ser un indicativo de tendencias más amplias en la economía mexicana, afectando tanto a consumidores como a empresas.

