Once ciudades de Estados Unidos, que serán sedes del próximo Mundial, han exigido un pago de 1 millón de dólares a la FIFA, alegando que esta cantidad fue prometida previamente.
Las ciudades involucradas han tomado una postura firme en sus reclamos, destacando la importancia de este financiamiento para la organización del evento deportivo.
A diferencia de sus contrapartes estadounidenses, México y Canadá no habrían recibido una oferta similar por parte de la FIFA, lo que ha generado inquietud sobre la equidad en el trato a las sedes.
Esta situación es relevante, dado que refleja las diferencias en el apoyo económico recibido por los países organizadores, lo que puede influir en la preparación y ejecución del Mundial.
A medida que se acercan las fechas del torneo, la presión sobre FIFA para cumplir sus promesas aumenta, mientras que las ciudades de EE. UU. continúan buscando asegurarse los recursos necesarios para albergar el evento.
La respuesta de FIFA ante estas demandas será crucial para mantener la confianza y la colaboración con las ciudades involucradas en el evento deportivo más importante a nivel mundial.












