Una inspectora de la Secretaría de Educación Pública (SEP) evaluó el Colegio Rúbsamen y lo declaró un espacio seguro solo siete días antes del devastador sismo del 19 de septiembre de 2017.
Este evento tuvo lugar en la Ciudad de México, donde el sismo causó daños significativos en diversas infraestructuras, incluidas escuelas.
La certificación de la SEP generó controversia, ya que el Rúbsamen colapsó durante el sismo, resultando en la pérdida de vidas. La evaluación previa a la tragedia ha sido objeto de múltiples análisis.
Este hecho es relevante porque plantea interrogantes sobre los criterios utilizados para certificar la seguridad de las instituciones educativas y la responsabilidad de las autoridades en la protección de los estudiantes.
La situación ha llevado a un examen más profundo de los protocolos de seguridad en escuelas y edificios públicos en México, resaltando la importancia de una supervisión rigurosa.
La memoria de esta tragedia sigue presente en la sociedad, recordando la necesidad de asegurar que todas las instituciones educativas sean realmente seguras para los alumnos.


