La producción de trigo a cielo abierto en México ha experimentado una caída significativa del 46.6% entre los años 2022 y 2025. Este descenso refleja una grave situación en el sector agropecuario, que enfrenta desafíos estructurales.
El contexto de esta disminución se enmarca en un entorno donde persiste un enfoque clientelar en la política agrícola. Esto ha generado un ambiente poco propicio para el desarrollo sostenible de las actividades agrícolas.
La reducción en la producción de trigo no solo afecta a los agricultores, sino que también tiene repercusiones en la seguridad alimentaria del país. El trigo es un cultivo fundamental en la dieta mexicana, y su escasez podría impactar en los precios y disponibilidad.
Este fenómeno resalta la necesidad urgente de revisar las políticas agrícolas actuales, para fomentar un desarrollo más equilibrado y sostenible del sector agropecuario.
Además, la situación actual plantea preguntas sobre la capacidad del gobierno para responder a las necesidades de los productores y garantizar la producción alimentaria del país en el futuro.

