En un incidente trágico, Richard Leiter Johnston III y John D. Black, agentes de la CIA, perdieron la vida en Chihuahua.
Ambos contaban con experiencia militar previa en Afganistán, lo que resalta su trayectoria en operaciones de alta complejidad.
Este suceso ocurrió en un contexto de creciente violencia en la región, donde las actividades de grupos delictivos han aumentado en los últimos años.
La muerte de estos agentes es relevante, ya que subraya los riesgos que enfrentan los operativos de inteligencia en el país, especialmente en áreas de conflicto.
Las circunstancias exactas del incidente aún no se han revelado completamente, pero se ha confirmado que eran parte de una misión encubierta en la zona.


