Ernesto Ruffo, tras su liberación de prisión, ha declarado que no participó en operaciones vinculadas al huachicol. El exfuncionario enfatizó que no realizó negociaciones ni se reunió con autoridades sobre este tema.
Las declaraciones de Ruffo surgen en un contexto donde la problemática del huachicol ha sido un foco de atención en México. Este fenómeno involucra el robo de combustible y ha generado un debate considerable sobre la corrupción y la impunidad en el país.
Ruffo, quien fue accionista en diversas empresas, insistió en que su papel no era operativo, refiriéndose a sí mismo como un simple inversionista. Su aclaración apunta a distanciarse de cualquier implicación directa en actividades ilícitas relacionadas con el huachicol.
La relevancia de estas declaraciones radica en el creciente escrutinio de las autoridades hacia figuras públicas vinculadas con el tema del huachicol. Este contexto resalta la necesidad de transparencia en asuntos de corrupción y la rendición de cuentas.
Con estas afirmaciones, Ruffo busca limpiar su imagen y aclarar su situación legal, en un momento en que la percepción pública sobre los delitos de huachicol y la corrupción es cada vez más crítica.

