A partir de noviembre, se implementará una nueva normativa en las escuelas de educación primaria y secundaria que prohibirá el uso de teléfonos móviles durante toda la jornada escolar.
Esta medida entrará en vigor después del Puente de Día de Muertos y busca fomentar un ambiente de aprendizaje sin distracciones tecnológicas.
La decisión responde a la creciente preocupación sobre el impacto que los dispositivos móviles tienen en la atención y rendimiento académico de los estudiantes.
Con esta política, se espera que los alumnos se concentren en sus actividades escolares y mejoren su interacción personal en el aula.
La implementación de esta medida ha generado diversas opiniones entre padres de familia y educadores, quienes consideran que podría tener efectos positivos en el ambiente escolar.

