Durante las horas previas al Grito de Independencia, una treintena de vendedores ambulantes lograron burlar la restricción de venta en el Zócalo de la Ciudad de México.
Este incidente se registró en un área delimitada, donde las autoridades habían establecido prohibiciones para evitar la venta informal en una de las fechas patrimoniales más importantes del país.
La presencia de estos comerciantes informales pone de manifiesto la dificultad de las autoridades para controlar la actividad en el centro histórico, especialmente en eventos de gran afluencia.
La situación es relevante, ya que refleja no solo la falta de regulación, sino también el desafío que enfrentan las autoridades para mantener el orden público en momentos de alta concurrencia.
Este hecho podría abrir un debate sobre la viabilidad de las políticas de control y la necesidad de buscar alternativas que permitan a los vendedores informales operar de manera ordenada y segura.

